Es posible liberarse de algo que podemos ver, pero de la carcel que no vemos, no podemos salir.
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Una distinción breve, pero crucial.
En las sesiones de coaching cuando me relatan una situación significativa, acostumbro a hacer dos preguntas parecidas pero distintas, que iluminan dos aspectos bastante diferentes de lo que la persona esta viviendo. Pregunto primero: ¿qué sientes? ...y luego, ¿cómo te sientes?. Al principio las personas no distinguen bien la diferencia...
Cuando preguntamos ¿qué sientes? nos estamos refiriendo a las sensaciones o emociones que acompañan la situación y se vivencian en el cuerpo: miedo, rabia, angustia, entusiasmo, paz, alegría.
Cuando preguntamos ¿cómo te sientes? es algo diferente. Nos referimos a cómo estamos viviendo el cambio en la relación afectiva con el otro, donde nos situamos respecto del otro, en que rol. Esta pregunta hace surgir respuestas como: "me sentí estúpido", "me sentí como un niño retado", "me hizo sentir como si fuera su empleado", "no me senti visto", etc.
Las emociones en sí mismas son pasajeras, vienen y van. Por muy intensas que sean, no duran mucho tiempo. De manera que las emociones "que" sentimos cambian permanentemente y no depende de nosotros. Sin embargo el "como" no sentimos respecto de otros es bastante más duradero porque va atado a una relación determinada. Especialmente si esa persona nos hace sentir de una manera que odiamos sentirnos. Pero el como nos sentimos depende de nosotros.
Generalmente vivimos estas sensaciones como imposiciones del otro. Es el otro el que nos hace sentir como un niño, según como nos trata.
Pero el otro no nos obliga, no puede hacerlo.
El otro no puede transformarnos en niños si no lo somos. El otro no puede obligarnos a actuar como empleado si no somos su empleado. El otro no tiene como imponernos nada que nosotros no queramos aceptar.
La respuesta al ¿qué sientes? es meramente descriptiva, no permite cambiar la emoción, sólo narrarla despues de haberla vivenciado. No es generativa.
En cambio la pregunta ¿cómo (quién) me siento? nos ayuda a darnos cuenta que nos hemos puesto en un lugar que no deseamos. Que hemos aceptado un rol que no queremos representar. Y es ese rol, ese lugar en la relación- y no la relación y menos el otro- el que nos hace mal. Entonces nos damos cuenta que las emociones que sentimos con el otro dependen del como nos situamos en esa relación.
En ese momento vuelve el poder a nuestras vidas. porque salir de ese rol si que depende de nosotros.













!Que bueno me encanta lo que publicas ! pero no puedo entrar en tu
blog .
Para poder publicar en tu blog me tienes que dejar entrar que no pue
do disculpa pero no puedo enviar mensajes Mil besos de Maria