Tautologias famosas

Enviado por Alvaro Godoy el 13/09/2009 a las 10:57 PM

Las tautologías me han facinado desde niño. No sabían que se llamaban asi, pero las veía en tantas partes. Este es el año de Darwin. Comencemos por una de sus aseveraciones más famosa.

 

Nos enseñaron que fue el quién definio la evolución de las especies como la "supervivencia del mas apto". La pregunta que cabe hacerle a esta afirmación es ¿cómo sabemos que una especie es más apta?. Finalmente la única forma de comprobar quién es más apto no es otra cosa que su capacidad de supervivir. La capacidad de adaptarse es justamente, la capacidad de cambiar para seguir con vida. La famosa frase resulta ser un círculo cerrado: si definimos que el más apto es el que sobrevive, estamos obligados por el lenguaje a aceptar que el que sobrevive debe ser el más apto. Sobrevivir y adaptación son sinónimos. No hay conocimiento en esta frase, es un juego de palabras entre sinónimos. Es lo que en lógica se entiende por "tautología".

Como esta, hay muchas otras aseveraciones famosas que sin decirnos nada nuevo, nos hacen mucho sentido. La invitación es a preguntarnos por qué.

Humberto Maturana, el celebre creador de la biología del conocimiento, propone que son las emociones las que definen los campos acciones posibles, pero al mismo tiempo define las emociones como "predisposiciones a la acción" que un observador observa en un otro observador. Es decir, define una entidad por sus consecuencias y luego define esas consecuencias como aquellas que surgen de esa identidad. Una tautología que ha tenido gran eco en el mundo de la biología, la filosofía del lenguaje y la sicologia.

Rckart Tole, el autor del "Poder del ahora", llega a la conclusión que cuando uno vive el "verdadero amor" no hay sufrimiento. Las emociones, nos dice, pertenecen al mundo polar de la mente, donde a un estado de felicidad necesariamente le sigue un momento de sufrimiento. El amor verdadero - por lo tanto- no puede estar en el ámbito de la mente ni de las emociones. De esta manera Eckart Tole define una entidad de acuerdo a un resultado. Llamaremos verdadero amor a aquella vivencia que no genera sufrimiento. Si hay sufrimiento no es verdadero amor. Lo que se nombra, lo que la palabra identifica, no es una relación amorosa, es un resultado: el no sufrimiento. De allí que sea algo absoluto y fijo. Si esa relación amorosa comienza a causar sufrimiento, entonces dejará de ser verdadero amor. No existe salida, las relaciones podrán ser variadas y cambiantes, pero el verdadero amor no, siempre será igual y nunca causará sufrimiento. Esto es así porque asi lo definió su autor. Puede cambiar la experiencia, pero nunca la definición. Nuevamente estamos ante una entidad falsa, producto de una tautología, una definción cerrada en sí misma, una redundancia que no entrega nueva información.

Para entender mejor el problema de la tautología pongamos un ejemplo más claro. Es lo mismo que si definieramos el éxito como la capacidad de tener mucho dinero y despues "descubrieramos" que las personas exitosas tienen algo en común: tener mucho dinero. En realidad no hay ningún descubrimiento, el resultado lo conociamos de antemano porque nosotros mismos lo inventamos.

Una vez me tocó escuchar sobre un muy serio estudio sicologico que concluía, despues de extensas entrevistas e indagaciones, que las parejas exitosas eran aquellas que despues de las peleas sabían como reconciliarse (¿?)...Lo que la conclusión no explicitaba era lo que ese estudio entendía por "parejas exitosas", pero es facil sospechar que eran las que "seguian juntas". Conclusión: las parejas que siguen juntas son las que siguen juntas.

Hay otros estudios no menos serios como aquellos que investigan la inteligencia, (¿qué es la inteligencia, cómo funciona la inteligencia?, etc) que olvidan en el camino que es imposible estudiar un objeto sin antes definirlo. Por lo tanto, la pregunta por el "ser del objeto" de estudio esta contestada previamente. Al igual que las "profecias autocumplidas" estos estudios terminan demostrando lo que ya sabían de antemano. Es decir, comprueban su propia definición.

Humberto Maturana, a quién admiro mucho, hace algo similar con su teoría de la autopoiesis. Lucidamente se da cuenta que las definciones extensivas sobre la vida son tautologicas, porque para poder hacer una lista de las características de los seres vivos- no dice acertadamente-primero debemos conocer sus limites. Y si conocemos sus límites, entonces ya tenemos una definición implicita de lo que define a los "seres vivos". Sin embargo, cuando elabora su propia teoría olvida este mismo principio. Al igual que los otros científicos da por sentado que existe una entidad (independiente de nosotros los observadores) que podemos llamar "seres vivos". Y puesto que ya existe, entonces puede estudiar cual es el mecanismo común (definición intensiva) que los identifica a todos. Finalmente cree descubrir aquello que "realmente" todos los seres vivos comparten (las definiciones extensivas nunca son para todos). Y lo que "descubre" es que lo que los seres vivos tienen en común- dicho en terminos simples- es que se generan a si mismos.

Siendo una definición muy lúcida, que superar a la larga lista de atributos, esta definición parte del mismo supuesto implicito: que hay algo "alla afuera" que todos podemos observar del mismo modo, que podemos llamar "seres vivos" y que obviamente son totalmente distintos - debemos suponer- de los "seres muertos". Es decir, Maturana olvida también que no existe una entidad previa a nuestra definición. Olvida eso que tanto ha sabido recordarnos; que los objetos no esta alli, surgen de nuestra actividad y somos nosotros lo que en nuestras coordinaciones generamos las distinciones e inventamos sus definiciones en el lenguaje. Maturana, al igual que los cientificos que critica, trabaja con un objeto de estudio ya definido por el lenguaje y, finalmente, no hace otra cosa que descubrir esa propia definición. Pensamiento circular.

Todos estos ejemplos me hacen pensar lo fuerte e inevitable de este tipo de razonamiento en nosotros. Todo el tiempo estamos descubriendo que teníamos razón, a cada rato comprobamos lo que ya sabíamos (a un amigo yo le daba una definción de inteligencia que le hacia mucho sentido: inteligente es aquel que piensa como yo). Creo que esto se debe a una evidencia que tratamos de ocultar (y que Maturana ha denunciado muy claramente), que lo que hacemos al nombrar las experiencias de una manera u otra no es revelarlas, es revelarnos a nosotros mismos. Le llamamos de una manera a una experiencia, para que otros la prefieran del mismo modo que la preferimos- o rechazamos- nosotros. Son nuestras preferencias las que buscamos ocultar con nuestro razonamiento circular, son nuestras inclinaciones emocionales.

 

Alvaro Godoy

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Aristoteles definio las tautologias como un tipo de razonamiento que se prueba a través de la conclusión. Para Ludwig Wittgenstein, la tautológica se trata de una proposición que necesariamente es verdadera (A es igual a A), con independencia de que represente un hecho real o no.

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